Durante mayo de este año, en nuestro país se vivió un despertar feminista que se alzó para exigir mayor protección ante la violencia sexual ejercida contra las mujeres. Esta manifestación, nació a partir de las demandas de jóvenes universitarias que exigían mejoras en los protocolos de acción ante los casos de acoso sexual dentro del ambiente académico.


De acuerdo con el artículo 2 letra b) de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer o “Convención de Belem do Para”, el acoso sexual es una manifestación de la violencia a la cual viven constantemente expuestas las mujeres:

Artículo 2. “Se entenderá que violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y psicológica: (…)

b) que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar, (…)”.

Si bien Chile ha suscrito varios instrumentos internacionales que abogan por el respeto y promoción de los derechos fundamentales de las mujeres, con la correspondiente erradicación de la violencia y discriminación históricamente ejercida en su contra; nuestra legislación aún no sanciona todos los tipos de actos violentos que una mujer puede vivir a lo largo de su vida.

En lo que respecta al acoso sexual, actualmente la legislación nacional la contempla como un ilícito administrativo-laboral [2], estando sancionado en el artículo 2 inciso segundo del Código del Trabajo el cual dispone:

“Art.2.o (…) Las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato compatible con la dignidad de la persona. Es contrario a ella, entre otras conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona realice en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo (…)”.

En este contexto, la tipificación del acoso sexual es acotado a un cierto tipo de acciones, ejecutadas en ciertos contextos y relaciones, las cuales pueden ser laborales o educacionales; siendo su máxima sanción la desvinculación del acosador de la institución. Así las cosas, no existe un mayor reproche social por estos actos de violencia, acciones que, de acuerdo con el derecho internacional de los derechos humanos, deben ser erradicadas.

Por el contrario de la realidad nacional, en el derecho comparado encontramos legislación en las cuales se ha sancionado penalmente el acoso sexual. En la siguiente tabla se presentan algunos ejemplos:

País Tipificación
Estados Unidos La Violence Against Women Reauthorization Act (VAWA), tipifica al acoso sexual (sexual harassment) como delito a nivel federal. [3]. De acuerdo con el acta, se entiende por acoso sexual “cualquier acercamiento sexual no deseado, solicitudes de favores sexuales y otra conducta verbal o física de naturaleza sexual, que el empleado o el estudiante debe cumplir obtener un beneficio de empleo o estudios, o cuya conducta ha tenido propósito o efecto de interferir irracionalmente con el desempeño laboral o estudio de una persona, por lo tanto, principalmente creando una intimidación, hostil o ambiente ofensivo”. [4]

Se debe mencionar que el año 2013, se agregó el título IX al acta, el cual incluyó normativa sobre el acoso sexual (y otros delitos de connotación sexual) en el ambiente escolar y universitario.

España El acoso sexual es tipificado como delito en el artículo 184 del Código Penal español, el cual dispone: “1. El que solicitare favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante, será castigado, como autor de acoso sexual, con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses.

2. Si el culpable de acoso sexual hubiera cometido el hecho prevaliéndose de una situación de superioridad laboral, docente o jerárquica, o con el anuncio expreso o tácito de causar a la víctima un mal relacionado con las legítimas expectativas que aquélla pueda tener en el ámbito de la indicada relación, la pena será de prisión de cinco a siete meses o multa de 10 a 14 meses.

3. Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad o situación, la pena será de prisión de cinco a siete meses o multa de 10 a 14 meses en los supuestos previstos en el apartado 1, y de prisión de seis meses a un año en los supuestos previstos en el apartado 2 de este artículo”.

México El Código Penal Federal, en su artículo 259 Bis, tipifica el hostigamiento sexual, señalando: “Al que con fines lascivos asedie reiteradamente a persona de cualquier sexo, valiéndose de su posición jerárquica derivada de sus relaciones laborales, docentes, domésticas o cualquiera otra que implique subordinación, se le impondrá sanción hasta de cuarenta días multa. Si el hostigador fuese servidor público y utilizare los medios o circunstancias que el encargo le proporcione, se le destituirá de su cargo.
Solamente será punible el hostigamiento sexual, cuando se cause un perjuicio o daño.
Sólo se procederá contra el hostigador, a petición de parte ofendida”.

Si bien en nuestro país existen avances en materia de acoso sexual, aún falta trabajo por realizarse en éste ámbito. Propender a un tratamiento completo e integral de este tipo de violencia, no sólo estaría en sintonía con los tratados internacionales ratificados por Chile, sino que además, respondería a un problema grave que hoy en día afecta a un gran número de mujeres, no sólo en el espacio laboral , sino que en variados otros espacios en los que se desenvuelven.


[1] NASH, Claudio. Respuesta Institucional ante el Acoso Sexual en la Universidad de Chile. [En línea] <http://web.uchile.cl/archivos/VEXCOM/AcosoSexualU/> [Consulta: 19 de julio de 2018] p. 6.
[2] PALAVECINO, Claudio. 2006. El nuevo ilícito de acoso sexual en el derecho del trabajo. [En línea] <https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-09502006000100005> [Consulta: 19 de julio de 2018].
[3] DE LA CUESTA, José y MAYORDOMO, Virginia. 2011. Acoso y derecho penal. [En línea] <https://www.ehu.eus/documents/1736829/2010409/A+81+Acoso+y+derecho+penal.pdf> [Consulta: 19 de julio de 2018]. p. 25.
[4] ANA G. MENDEZ, UNIVERSITY SYSTEM. [En línea] <http://www.agmusonline.net/asistencia_cac/assets/Folleto%20VAWA%20T%C3%ADtulo%20IX-EEUU%20Continental-ingles.pdf> [Consulta: 19 de julio de 2018]. p.6.

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