Los conflictos son propios del ser humano en cuanto a ser social y estos pueden ser una oportunidad para transformar positivamente las relaciones interpersonales y comunitarias a través del diálogo. Por ello las sociedades deben disponer de sistemas de justicia que sean capaces de prevenir los conflictos y desarrollar las habilidades de individuos y las comunidades para resolver colaborativa y pacíficamente las controversias que surgen de las interacciones del día a día.

En el contexto del proyecto sobre Centros Ciudadanos de Justicia del Poder Judicial de Chile, el pasado 30 de noviembre de 2017 la Dirección de Estudios asistió al Colegio Rosa Elvira Matte de Prieto ubicado en la Comuna de lo Espejo, para dar a conocer a unos 120 niños, niñas y adolescentes, directivos y apoderados el proyecto desde la presentación de la obra de teatro en la que se exhiben dos historias de conflictos que usualmente ocurren en la vida cotidiana y cómo estos pueden enfrentarse por la comunidad.
En la primera parte de la obra se representa a una mujer que opta por la vía judicial para resolver conflictos son su pareja y en la segunda vecinos enemistados por la construcción de un muro buscan ayuda en el centro comunitario donde un facilitador validado por ellos los encamina para encontrar una solución.
Ambas son soluciones propuestas en el proyecto de Centros Ciudadanos de Justicia. La primera de ellas, el proceso judicial, está reservada en el proyecto como la solución de la última línea, esto es dejando que un juez resuelva la controversia pero sólo si antes no ha podido adoptarse otra vía de solución. La segunda se adecúa a una de las forma de resolver controversias por medio de un facilitador comunitario debidamente empoderado por las partes para conducir un proceso en el que las partes participan activamente en el acuerdo.
Para difundir el modelo, la Dirección de Estudios ha estado recalcando en los colegios a los que ha asistido que, aunque hay una idea muy extendida de ver el conflicto como algo negativo y, por tanto, algo que las personas tratan de eludir, el diálogo entre los comprometidos es el único camino para transformarlo en una oportunidad de conocimiento de los demás y lograr un empoderamiento de la comunidad en la que cada uno se desenvuelve. El modelo releva la importancia de la prevención para generar un cambio en la manera en que el sistema de justicia entiende la conflictividad.