5. PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS.

La participación colaborativa, pacífica y directa de las personas que tengan interés en la superación de los conflictos constituye un presupuesto básico y esencial de los sistemas de solución de los diferencias.
Los conflictos en estricto rigor pertenecen a las personas que los experimentan, por lo tanto, éstas serán las protagonistas principales en la búsqueda de su solución, así como en la adecuación de los mecanismos disponibles para satisfacer sus necesidades.
Para ello, se deben garantizar instituciones y espacios inclusivos en la que personas y comunidades puedan desarrollarse y coexistir armónicamente, manifestando y expresando distintas opiniones, ideas, tradiciones y culturas.
Aquí será el diálogo el principal instrumento en la generación de acuerdos, en consecuencia, este se constituirá en una herramienta tanto para la prevención como para la transformación y solución de conflictos de forma no violenta. Para que el diálogo cumpla su objetivo, se deben abordar las causas que lo dificultan y que pueden incluso favorecer la cultura de la intolerancia y la violencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *